lunes, 2 de marzo de 2009

CUARESMA...PREPARACION A LA PASCUA

Por: LUIS ALBERTO MARTINEZ V. pbro.

1. CONTEXTO :

Es conveniente, para una adecuada comprensión, ubicar la Cuaresma en su contexto propio :

LA PASCUA. Por sí misma, no es un tiempo aislado, sino que forma parte constitutiva de un todo, en doble sentido : sentido estricto o propio, el “tiempo pascual”, que comprende tres momentos : preparación (cuaresma), celebración central (triduo pascual) y prolongación (tiempo pascual); sentido amplio o globalizante (año litúrgico en tres tiempos : Navidad, Pascua y Ordinario-Per Annum).

2. SENTIDO :
Principio fundamental : es el expuesto por el Concilio Vaticano II en la Constitución sobre Liturgia cunado proclama que “la santa Madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo, en días determinados a través del año, la obra salvífica de su divino Esposo… considerando los misterios de la Redención, abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación” (S.C., 102).
*Sentido específico : el mismo documento conciliar enseña que “puesto que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la Palabra de Dios y a la oración , para que celebren el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo, dése particular relieve en la liturgia y en la catequesis litúrgica al doble carácter de dicho tiempo” (S.C., 109), esto es, bautismal y penitencial. Así pués, la cuaresma no es un residuo arqueológico de prácticas ascéticas de otros tiempos, sino el tiempo de una experiencia más sentida de la participación en el misterio pascual de Cristo, de acuerdo a esta ley fundamental : “padecemos juntamente con El, para ser también juntamente con El glorificados” (Rm 8,17). El acento se pone, no tanto en las prácticas ascéticas cuanto en la acción purificadora y santificadora del Señor. Por ello, la Iglesia, al comenzar el camino cuaresmal, tiene conciencia de que el Señor mismo da eficacia a la penitencia de sus fieles, por lo que esta penitencia adquiere el valor de acción litúrgica, o sea, acción de Cristo y de su Iglesia. La Cuaresma es, pués, el tiempo de la gran llamada a todo el pueblo de Dios para que se deje purificar y santificar por su Salvador y Señor.
La cuaresma es, entonces, como un retiro comunitario de cuarenta días, durante los cuales, la Iglesia, proponiendo a los fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara a la celebración de las solemnidades pascuales, con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana

3. CELEBRACION

* La teología y espiritualidad de la Cuaresma es, al mismo tiempo, pascual-bautismal-penitencia-eclesial . – es penitencial, incluso históricamente por el término “penitentes”, por el tiempo en que hacían su última etapa penitencial que los reintegraba a la comunidad el jueves santo en la Eucaristía de Reconciliación que presidía el obispo; pero se trata ante todo de un cambio profundo de vida, de arrancar del corazón de los discípulos de Jesús el corazón de piedra por un corazón de carne, de tener una nueva mentalidad, de amar como Jesús amó, pensar como pensó Jesús, luchar por lo que Jesús luchó; conversión que tiene una manifestación sacramental en el Sacramento de la Penitencia; -es eclesial porque es toda la Iglesia la que emprende el camino hacia la pascua, marchamos juntos como hermanos, en oración solidaria; -es bautismal, sacramento por el que somos incorporados al Misterio de Cristo en su Iglesia para trabajar por el Reino de Dios : por ello somos de Cristo (conciencia de “cristianos”); - es pascual, porque su fin es preparar al misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo, es una experiencia consciente y sentida de nuestra participación, no mera conmemoración histórica, en el misterio pascual de Jesucristo. Desde este punto de vista, las prácticas penitenciales o ascéticas, no deben ser sólo interiores e individuales,, sino también externas y comunitarias.


* Los medios requeridos por la práctica cuaresmal son : -la escucha más frecuente de la Palabra de Dios; -la oración más intensa y prolongada; -el ayuno y la abstinencia; y –las obras de caridad o misericordia.


* Estas prácticas, que tuvieron un desarrollo progresivo, comenzaron a consolidarse desde la mitad del s. II, si bien las primeras alusiones directas a un período prepascual las encontramos, tanto el Oriente primero como en Occidente después, en el s. IV. Desde allí, la estructura de la cuaresma es de cuarenta días, considerados a la luz del simbolismo bíblico : cuarenta días del diluvio, de Moisés en el Sinaí, de Elías que camina hacia el Horeb, de Jonás, del pueblo de Dios en el desierto, de exploración de la tierra prometida,
de Jesús en el desierto. Todo ello da a este tiempo su carácter salvífico/redentor, del que es signo su denominación “sacramentum”. Al desarrollo de la cuaresma contribuyó la disciplina penitencial para la reconciliación de los pecadores, que tenía lugar la mañana del jueves santo, y las crecientes exigencias del catecumenado con la preparación inmediata al bautismo, celebrado en la noche de pascua.


* El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la cena del Señor, exclusive. Y su celebración es, por antonomasia, sacramental : -el Bautismo ocupa un lugar especial y deben resaltarse todos los aspectos y elementos bautismales desde la liturgia; - la Penitencia o “confesión”, como expresión y culminación de una vida en amor y esperanza; por ello hay que darle realce a la celebración comunitaria, presentando también la gravedad del pecado personal y social, así como la gracia y la misericordia del Padre ante la debilidad humana; -la Eucaristía, íntimamente unida al bautismo y los demás sacramentos, junto con sus elementos (Palabra, oraciones, signos), debe celebrarse de manera digna, fructuosa, consciente y participada, ya que es “sacramento pascual por excelencia”.

* En el ámbito de la piedad popular existe una tendencia a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo, particularmente en su Pasión y Muerte, además de las indicaciones evangélicas (Cf. Mt 6,16.16-18), están : -la veneración de Cristo crucificado, -las reliquias de la santa cruz con gestos como la ostensión y el beso, -el ejercicio del via-crucis, incluso en días señalados como el miércoles y el viernes, -las lecturas de la Pasión del Señor , -la meditación de los siete dolores de la Virgen María (Cf. Directorio sobre piedad popular y liturgia, Nos. 124-139).