viernes, 16 de mayo de 2008

“La Educación es la más noble y fundamental acción en favor de todo ser humano”




Mensaje de Mons. Victor Manuel López Forero con ocasión del día del Maestro




Muy apreciados educadores y educadoras:

· No me cansaré de repetir, como Educador y Obispo de la Iglesia Católica, porque es la verdad que llevo en mi corazón y en mi alma de hombre, ciudadano y cristiano que la educación es la más noble y fundamental acción en favor de todo ser humano. Sin ella el hombre y la mujer no pueden realizarse plenamente según el plan del Creador, y tampoco sin ella los pueblos podrán desarrollarse y progresar integralmente, para proporcionar a sus habitantes las condiciones mínimas necesarias para vivir con dignidad y decoro, y así alcanzar el bienestar y la felicidad que todos anhelamos de acuerdo con lo que somos: “imagen y semejanza de Dios”.

Por eso, “educar” y “ser educador” no es simplemente un oficio o una profesión: es una “vocación”, una “misión de servicio” esencial para bien de toda la humanidad, que todos estamos llamados a apreciar y a valorar, a respetar y apoyar, a comprender y a amar.

De ahí que, cuando se celebra institucionalmente el “día del educador”, estamos todos llamados a destacar y exaltar, a agradecer y reconocer, a ponderar y a enaltecer el valor inapreciable de la EDUCACIÓN y de quienes "por vocación” – educadores y educadoras – con abnegación y entrega generosa – en el día a día – la llevan a cabo, haciéndose merecedores de los más grandes honores y elogios, si, de verdad, han hecho una labor educativa de calidad, promoviendo y poniendo en práctica una “educación integral y en valores éticos y religiosos”. La familia, los alumnos, la sociedad, las instituciones educativas y de servicio social, especialmente, en fecha tan señalada y significativa, los felicitan, se congratulan con ustedes y les expresan de diferentes formas su gratitud y su admiración… A todos ellos me uno muy de corazón, junto con mis diocesanos – sacerdotes, religiosos y laicos – para decirles: “gracias, mil gracias, por cuanto han hecho y están haciendo por tantos hombres y mujeres – niños, jóvenes y adultos – en el inapreciable campo de la educación, en estas benditas tierras santandereanas, en nuestra “ciudad bonita de Bucaramanga”. ¡Felicitaciones y los mejores augurios para el presente y el futuro de todos ustedes!

Como en años anteriores, con ocasión de la celebración de ésta importante efemérides, permítanme que les deje el siguiente mensaje, con el cariño y el afecto que siempre les profeso:

· El educador – el maestro – bien sabe que su vocación es un servicio al hombre – varón y mujer –, al hombre "imagen y semejanza de Dios e hijo de Dios", y que la educación que imparte es "el mejor tesoro" confiado a su cuidado, por el cual el hombre está llamado a realizarse según el plan del Creador. Y, este "educador" no podrá olvidar que su misión es la más noble y delicada, porque en ella está en juego la estructuración del hombre como Dios lo lanzó al mundo y lo quiere ver realizado y actuando.

· “Educar en valores” es una exigencia de todos los tiempos y para los hombres y mujeres de todas las razas y de todas las condiciones. “Sin valores encarnados y transparentados en el diario vivir”, la vida no tiene sentido y el hombre no se realiza según el plan del Creador. Sin auténticos valores no habrá para hombres y mujeres verdadera “calidad de vida”... Ni la familia ni la sociedad ni los pueblos podrán desarrollarse plena e integralmente sin valores... Y, sin valores, no habrá el bienestar, la felicidad y la paz que todos anhelamos… Hablamos aquí de valores humanos y cristianos: de Ética y de Enseñanza Religiosa Escolarizada, con el apoyo decidido de todos los colombianos especialmente del Estado.

· Hoy, más que nunca - frente a tanta corrupción e inversión de valores -, debemos convencernos de que “es imposible educar sin principios y sin valores”, dejando todo a la ciencia y a la tecnología, porque "ciencia y tecnología sin valores, deshumaniza al hombre". Bien dice el Papa Juan Pablo II: "Es preciso convencerse de la prioridad de la ética sobre la técnica, de la primacía de la persona sobre las cosas, de la prioridad del espíritu sobre la materia (R.H. 16)... La causa del hombre será servida, si la ciencia se alía con la conciencia (que es la voz de Dios en la intimidad del hombre). El hombre de ciencia ayudará verdaderamente a la humanidad si conserva el sentido de la trascendencia del hombre sobre el mundo y de Dios sobre el hombre" (Mensaje a la Unesco, junio/80, Nº 22).

· Al auténtico educador – como colaborador necesario de la familia en la formación integral del hombre –, le deben hacer pensar mucho estas palabras del mismo Pontífice dirigidas a la institución mundial – la UNESCO - que guía y orienta la cultura y la educación de la mayoría de los pueblos: “la civilización contemporánea intenta imponer al hombre una serie de imperativos aparentes, que sus portavoces justifican recurriendo al principio del desarrollo y del progreso. Así, por ejemplo, en lugar del respeto a la vida, el "imperativo" de desembarazarse de la vida y destruirla; en lugar del amor, que es comunión responsable de las personas, el "imperativo" del máximo de placer sexual al margen de todo sentido de responsabilidad; en lugar de la primacía de la verdad en las acciones, la "primacía" del comportamiento de la moda, de lo subjetivo y del éxito inmediato" (Ib. 13)

· Cuando los tiempos son difíciles es cuando más hombres lúcidos y buenos se necesitan. Los tiempos de dureza y de inclemencia en un sentido son a la vez tiempos de gracia y de promesa en otro. A cada uno no se nos preguntará en qué tiempo vivimos, sino cómo cumplimos la misión asignada en el preciso momento en que vivimos. Un hombre justo y bueno no vive atado y obsesionado por el éxito de sus acciones. Él hace lo que hay que hacer en cada momento, en un sentido intentándolo todo y en otro ateniéndose a lo mucho o poco que se pueda hacer; lo demás se deja sereno y confiado en manos de Dios.

¡Amigos educadores y educadoras, ahora y durante toda su vida, ¡eduquen en valores! Es ésta su noble y delicada misión. Recuerden siempre que la verdadera educación consiste en que “el hombre llegue a ser cada vez más hombre”, que pueda “ser más” y no sólo que pueda “tener más”, y que, en consecuencia, a través de todo lo que “posee”, sepa “ser más plenamente hombre o mujer”... Si en esto se invierten lo mejor de sus energías y de sus capacidades, habrán entendido lo que significa la calidad de y en la educación... la educación en valores. Y, Dios y la Patria se lo premiarán. y experimentarán la satisfacción del deber cumplido. Que el Señor los bendiga, ahora y siempre!. Se hace camino al andar! ¡Sinceras Felicitaciones en su día!